Member-only story
Apología para una religión vaciada de dogma
Ensayo sobre espiritualidad sin religión; lo sagrado sin sacramentos
Una vez desperté de una pesadilla y me puse a rezar. Sentí un bochorno cabrón al escucharme hablándole en voz alta a alguien que nunca me contestaba. Dejé de rezar a principios de la década de los noventa. Tenía unos 11 años, pero decir a los 11 que uno no cree en Dios es ganarse una nalgá. Por mucho tiempo me sentí como un freak — con una curiosidad cabrona que le estaba malo a medio mundo. La curiosidad la llevaba — y aun la llevo — como alguien que tiene un tumor con pelo y ojos saliéndole del cuello.
Mi espíritu santo tenía hambre — se me quedó en una muela la hostia. Y la MTrinidad nunca me hizo mucho sentido. Nunca pude entender frases como: “Dios es amor”, “Jesús murió por ti”, entre otras. Sí me hizo todo el sentido del mundo la ciencia. Las estrellas sí murieron por mí; estoy hecho de lo que se cocinó en ellas. Pude entender ‘Espíritu Santo’ al enterarme que mirar estrellas es mirar al pasado. Éxtasis, numen, experiencia religiosa: todo esto me da cuando doy cuenta de lo inmensamente pequeño, cuando doy cuenta de lo inmensamente enorme…
El vasto vacío en un átomo de hidrógeno;
está lleno de vacío un átomo de hidrógeno